lunes, 28 de julio de 2014

Ya es demasiado tarde para nada.

Día tras día, no sabes que te pasa, la realidad se difumina con la ilusión de poder estar mejor, los días pasan como si de un degradado se tratará. Es estúpido, tan estúpido que roza lo inexplicable, nada es lo mismo.
Desde hace días la comida no te sabe igual, desde hace semanas tienes pesadillas, por alguna extraña razón la cual no sabes explicar estas aquí y no allí.

Algunas veces estoy solo, algunas veces estoy conmigo mismo intentando seguir siendo quien soy, controlando mi ego, intentando salvar mi vida, intentando salvar lo que por años luche. ¿Y ahora que?
Los días pasan, el olor del aire es como azufre y cada minuto que pasas tecleando, hablando, jugando en frente de la pantalla del ordenador no lo disfrutas. Uno de tus mayores hobbies ha pasado a ser una daga de doble filo entre la soledad y el preguntarte si estas desperdiciando tu vida.

Me siento atrapado en una oscuridad que solo yo puedo ver, que solo yo puedo percibir, cada pesadilla, cada noche de insomnio, esto esta siendo complicado y ahora me arrepiento de haberme equivocado, de haber creído todas esas mentiras, de que todo era para siempre, de que las cosas se consiguen luchando... Creo que me mentí cuando dije eso.

Ojalá estuviera allí, en ese preciso instante para poder volarme la tapa de los sesos, pero ahora mismo no estaría aquí, ahora mismo no estaría hablando al editor de texto, ahora mismo no tendría nada ni nadie, solo oscuridad. Quizás tendemos a pensar que estamos más solos de lo que realmente estamos o quizás estamos solos únicamente por ser diferentes al parámetro establecido. Pero las noches son largas y en esa soledad, lo único que necesitas es un abrazo muchas veces, aquel abrazo que hace tiempo era imprescindible.

Lo siento pero creo que ya es demasiado tarde para nada, incluso, para escuchar a otras personas, porque necesito ayuda, pero ya me he cerrado tanto que no se sentir. Quizás sea mejor así.



No hay comentarios:

Publicar un comentario