lunes, 19 de mayo de 2014

La filosofía del tiempo I

Un día más suena el despertador que te dice que tienes que levantarte, un día más esclavo de un tiempo, un tiempo que tiene horas, minutos, segundos, un reloj que descansa dentro de ti, pero sumiso, dormitando sigue contando cada latido de tu corazón. Al levantarte te dispones a ducharte o a desayunar, según las ganas que tengas de cada cosa, al terminar observas que el tiempo que has utilizado para aquello se ha evaporado, se ha esfumado como un puñado de partículas. Te dispones a continuar con tus labores mientras el minutero te atrapa en su círculo perfecto, no hay escapatoria.

Pasan los días, los meses, los años y así hasta la muerte, estando atados a un tiempo que nos obliga a acabar con nosotros mismos. En este tiempo nos llevamos recuerdos, vivencias que utilizamos para revivir una y otra vez en nuestra cabeza, que nos sumergen en otro mundo pero, inevitablemente, mientras nuestro reloj sigue funcionando. Algunos recuerdos de ese tiempo son buenos, otros no lo son tanto, otros simplemente no te gusta recordar, y en ese tiempo estamos nosotros, caminando por un camino en el que se respira una gran duda a la cual muy pocas veces obtenemos respuestas. Algunos recuerdos que nos alegran, que los sentimos en nuestro cuerpo, muestras de afecto o simplemente aquel refresco que te tomaste aquel día, una tarde de cine, el contacto con tu amor verdadero...

Preocupándonos por lo que podría o no pasar muchas veces nos lleva a errar por un camino equivocado, que nos lleva a determinar decisiones equivocadas, y posiblemente perder la oportunidad de nuestras vidas. Pero hasta para eso hay tiempo, para darnos cuenta de nuestros errores, para triunfar y fracasar, porque todos somos humanos e incluso las máquinas están atadas al tiempo.

Viviendo pensamos en ser libres, en no depender de las cosas de nuestro entorno, pero nadie escapa de la dependencia por mínima que sea siempre esta ahí, nunca nos esclaviza, solo muestra que no podemos con todo, como es lógico, y que necesitamos una persona a nuestro lado que nos entienda, que nos escuche, que nos anime a luchar, que nos quiera siendo lo que somos.

El tiempo puede parecer pequeño pero en realidad no, es algo demasiado grande para las personas que no saben aprovecharlo y demasiado pequeño para aquellas personas que lo exprimen, lo disfrutan, pero para estas últimas llega un punto en que la codicia puede con ellos e intentan esclavizar al tiempo, como creyéndose los dueños de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario