No escucho voces desde estas paredes,
algo pasa, algo me esta ocurriendo mientras mi piel se oxida, no
encuentro descanso en el cual mi cuerpo putrefacto por el oxido
quiera alimentarse del efímero sueño que me persigue. Golpeo unas
paredes que persisten como bloques, es como si tuviera la armada
invencible como coraza de esta alma. Vaga la sangre por los raíles
de esta misera vida, la cual la tormenta no encuentra sol ni el sol
encuentra tormenta, ¿pero como liberar esa alma? Mi cuerpo no puede
más con esta tortura que mora por mi mente y atraviesa con un rugir
mi estómago hambriento del daño que me corroe.
No existe el hielo que nos haga
despertar de este letargo y desolador paraje entre las tinieblas de
esta turbia mente. Qué descanso espera cuando lo único que tenemos
para comer es nuestra propia sangre, intentamos sacar de dentro lo
que por nuestras palabras no pudimos y escribimos en nuestra piel el
flujo que nos dio la vida. Nunca esperamos que acabara esto así,
quizás fue demasiado tarde cuando quisiste contarlo todo, ahora todo
esta dentro y por mucho que intente salir nunca saldrá...
Frente a la mirada inocente de este mar, desfallecemos por fin, después del largo cautiverio,
nuestros ojos pueden descansar en este mar llamado: el flujo de la
vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario