jueves, 17 de abril de 2014

Indefinido

Dulces besos recordados por un simple flashback, algunos fríos, otros calientes, algunos apasionados, otros rutinarios pero cada cual más dulce que el anterior. Como un flashback rompes las reglas del tiempo y viajas por esos besos de amor, cada cual te trae su recuerdo, algunos son cuchillas, otros son flechas de amor que se clavan en tu pecho como una estaca ardiendo. Pero donde están los besos quedaron los abrazos, abrazos que se daban por compasión, por simple tristeza o por el simple dolor desgarrador, esos abrazos que guardan miles de recuerdos buenos y malos, esos abrazos que nos diferencian de las máquinas...

Entre esa marea de recuerdos, nuestra mente se va deteriorando, el paso del tiempo es presa de nosotros, pero no sabemos donde terminaran nuestros pies. Caminamos por otro mundo en el que los recuerdos son tan simples, algunos nos trasmiten emociones tan dolorosas y otros nos hacen ver lo bello de la vida, pero nunca nos paramos a mirarlos, hasta que de repente, después de ese ácido café que llega hasta tu estómago, los recuerdos se vuelven los cazadores de tu mente.

Como un vagabundo buscando su cartón terminas en el agujero de la madriguera donde el dolor es una espina más de tantas. El grito desgarrador inunda tu mente, pidiendo salir de ahí, pero las puertas ya se han cerrado, no hay retorno, estas ahí por algo. ¿Qué buscas? no lo sabes, solo sabes que estas ahí encerrado, mientras te están buscando para cazarte.

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